miércoles, 21 de noviembre de 2007

Verte y pensar...

Besos deliciosos que escondes,
esperan por veces mi llegada,
suspiro por tu falta, en la madrugada
anzuelo soy de tus sueños, en la noche.

Mírame, quiero poseer tus pasiones,
encantarte con las mías, con un beso,
enseñarte mi mundo en un momento
para ofrecertelo como regalo
imperfecto como yo, mas yo te amo,

ilógico, mas te engañaré de nuevo, en un aliento.

sábado, 17 de noviembre de 2007

Hasta pronto.

Caen gotas grises y gastadas, como si de lágrimas manchadas se tratara. Hoy todo lo veo oscuro, teñido de un añil sombrío, y yo sigo encerrado en mi cárcel de cinco paredes. Con las rodillas rasgadas, sigo arrodillado, suplicando de nuevo a lo alto, que me deje llorar, suplicando al más allá que me de alas para volar.

Agotado por mis pensamientos, asfixiado por los recuerdos, mortificado por el futuro. No puedo escapar de mi prisión. Y estas paredes, estas paredes…juro que se mueven. Cada vez es menor la celda donde permanezco. Habitual soy de ésta prisión, y es que, he cumplido tantas condenas ya, que no recuerdo la primera. Últimamente, se me ocurren más preguntas, y es que tanto tiempo sólo hace indagar en la tierra del pensamiento. Cierto es, que deseo ser libre, pero ¿para qué? Para volver a caer aquí, para salir y ver la poca libertad que en realidad uno tiene, para volver a ver esos seres que no miran, que no escuchan, que no creen… Egoístas, donde los límites de su universo, son su sombrero y la punta de sus zapatos. Donde se mira por encima del hombro, donde te clasifican, por tu apariencia, donde no se ve más allá de lo superficial, donde todo es artificial, en donde todo está enlazado mentira tras mentira, y todos la toman como verdad, por no desafiar al poderoso, por tragarse sus convicciones y principios, por comodidad, por asquerosos.

Reconozco que echo de menos ciertas cosas: una sonrisa, una mirada, un abrazo…son esos detalles los que más extraño. Aquí dentro, mis muros me conocen, ellos me escuchan, pues aunque sea por aburrimiento, no tienen otra cosa que hacer, pero fuera de ellos, ¿Quién me escuchará, quién me sonreirá, quien me abrazará? ¿Quién será capaz de creer en mi existencia? ¿Quién será capaz de quererme? He pasado tanto tiempo en estos muros, he pasado tanto dolor, tanta soledad… ¿que tengo yo para dar? Nadie quiere rodearse de soledad, de tristeza, de pesimismo… mi conocimiento es limitado, no tengo nada que enseñar, y sí, mucho que aprender, sé que seré rechazado, conozco mi destino, y por ello cuando me valla, les diré a mis muros, mis oyentes: hasta pronto.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Sueños y engaños...

Ilusiones, sueños, esperanzas...eso que te da la vida, y tan fácil te la quita. Que bien vive el iluso, que bien vive el creyente, ambos viven por algo, por un sueño, una ilusion...

Me creí el pesimista, el utilitarista, el pasota, el egoísta... pero me equivoqué. Me pusieron delante de mí la bandeja del sueño, y me dejé llevar, quizás ambriento ya, desde hace mucho, de tan preciado plato, y casi llegas a rechuparte los dedos, cuando de repente ves desvanecerse la comida de dicho plato, y es entonces cuando vuelves a la realidad, y vuelves a ver el sueño que era, y vuelves a sentirte engañado.

Pero, ojalá todos los engaños fuesen así, porque...
¿quién no querría volver a ser engañado?

lunes, 12 de noviembre de 2007

Mirarte

Mirarte, y sentir como una sensación se apodera de mí, poco a poco, dejando el tiempo pasar, infiltrándose como un espía, que te va dando pequeñas instrucciones subliminales… y entonces cedes, y te mueves de las maneras más insospechadas, e incluso incómodas, solo para acercarte más, porque lo necesitas, necesitas involucrarte de alguna manera, oír lo que piensa, saber lo que dirá, sentir lo que siente…


Y entonces te acercas, y juegas, existe algo que te atrae hacia su piel, esa superficie suave, que no se sabe porqué estás deseando tocar, arañar, besar, pegar, quieres sentirla contra la tuya. Sigues jugando, serías capaz de jugar con un solo cabello suyo, serías capaz de observar la forma de sus manos la noche entera, serías capaz de mirar todo su contorno, una y otra vez, durante horas, hasta que te lo aprendieses de memoria… porque…lo quieres saber todo…porque…


Lo pequeño se vuelve todo, y un segundo se vuelve un año en tu pensamiento, el cual intenta fijarse en todo, en cada detalle, para recordarlo tal y como está, y en otro momento retomarlo, envolverte de nuevo en esa sensación que tanto te gusta, en la que tan feliz eres, en la que tus labios solo piensan en sonreír, en la que no existen las lágrimas, esa situación, esa sensación, en la que, si pudieses, serías capaz de permanecer toda tu vida.