
...Recuerdo aquella vez, cuando me miraste, y yo me creí importante, pues los ojos más bellos, estaban dirigidos hacia los míos.
Estos se sonrojaron, e incluso llegaron a desprender pequeñas lágrimas de felicidad, internas a mi piel, para que tu no las vieses, pues no quería parecer débil, pero esa mirada me habia dejado extasiado. Me encantó mirar a tus ojos, y ver ese deseo, esa pasión...
Esa mirada que provocaba que todo mi interior ardiese, hasta conseguir que mi piel se irritase del calor que me producían esos ojos, esa mirada...
La echo de menos. Ya nunca, me has vuelto a mirar así. A veces afloran restos de aquellos sentimientos, y nuestras almas dormidas suplican por despertar, pero tu no las dejas, la tienes enjaulada, pero yo sé que esa parte de ti, aún me pertenece.
Quizás la diferencia sea, que la mía, es más grande, y tiene un pequeña cadena de metal oxidado, y cuando escucha la llamada de esa mirada... esa mirada que me sigue derritiendo, que me sigue poseyendo, grita y aulla, por su ella, y suplica a tus ojos un nuevo encuentro, y entonces estos se lo niegan, y vuelven a esconder sus sentimientos y a ahogar su alma en lo profundo.
pero, aún sigo buscando esa mirada tuya, e intentandola despertar....buscando esa noche, esa luna...