martes, 2 de junio de 2009

Huele a sexo.

Mmmm... entro en cama, y cada centímetro de sábana huele a ti. Aún quedan los restos de nuestros juegos... los aromas de los caminos recorridos... los ecos de tus gemidos...

El recuerdo de tu cuerpo sobre el mío, de tu tacto, del contacto de nuestras pieles húmedas... de tus ojos pidiéndome cosas... de tus manos colocando las mías. Del camino marcado por mis labios recorriendo tus curvas... de los mordiscos, de los arañazos...

De agarrarte fuerte, por tener miedo a perderte. De poseerte una y otra vez, por no desear otra cosa.

Aún respiro ese aire de pasión, que ha impregnado toda mi habitación, durante toda la tarde... ese aire de deseo, de excitación, de placer... aún huele a sexo.

lunes, 4 de mayo de 2009

Luces y destellos.

Que rápido pasan a veces las cosas. Vamos en un bus, mirándolo todo desde nuestro confortable asiento, viendo las luces, las formas de la gente, de los coches adelantarnos... todo a través de esas grandes ventanas de cristal, sin percatarnos a penas de los cambios que suceden fuera.

Llega un momento, que vamos tan ensimismados en nuestros pensamientos, en nuestras preocupaciones, en nuestros problemas, en lo que no hemos conseguido hoy, que cuando nos damos cuenta, ya hemos llegado a nuestra parada.

Si alguien nos preguntase por qué calles hemos ido, o cuantos semáforos hemos pasado... quién se ha sentado a nuestro lado, o enfrente, probablemente no sepamos responder. Qué pena digo yo.

Nos hemos perdido un viaje, que pudo haber sido interesante, divertido, incluso productivo, tranquilizante, y quién sabe si hasta placentero, por recordar los "malos tragos" de nuestro día, o cualquier otra tontería.

A veces odio no aprovechar esos viajes... y lo que no odio, sino más miedo me da, es no aprovechar ese viaje, ese gran viaje que es la vida.

Porque quizás, la persona que se ha sentado enfrente, puede ser la que le de sentido a tu viaje, e incluso, la que te acompañe hasta la última parada.

viernes, 6 de marzo de 2009

El tiempo habla por nosotros.

Os acordáis de vuestro primer amor? ... pensabas que ella era la única, que nunca podrías encontrar otra mejor, que nunca más te sentirías así por nadie, que te ha tocado el cielo en la tierra. Pero es entonces cuando aparece el tiempo.

Aquellas tonterías de enamorados, esos mensajes antes de acostarse, esas llamadas preocupadas de cuando salía... se convertirán en tonterías pesadas, en actos propios de alguien inmaduro; esos mensajes nunca se escribirán, pues es gastar dinero tontamente para decir cosas que ya se saben; esas llamadas que no sonarán, porque ya no te preocupas tanto cuando sale, aprendes a aceptar la confianza no como un sentimiento sino como una imposición.

Los días pasan y cada vez te importa menos la persona con la que estás. Y al siguiente día tu mente empieza a ver caras nuevas, caras que siempre estuvieron ahí y otras no, y de repente toman otra imagen, más luz, más importancia... cuando la persona a la que "quieres" ya está en un muy segundo plano, entonces, las cosas empiezan a ir mal. Ya no es que no haya buenas, sino todo lo contrario, sólo se discute. Se discute por las cosas que ninguno de los dos piensa hacer, que ninguno de los dos piensa cambiar, se intenta pero inutilmente pues en realidad no se quiere, se hace por inercia, porque en tu mente aún os ve como "" y "".

Finalmente llega la ruptura. Para algunos será entonces cuando realmente sepan lo que perdieron, y vuelvan en busca de ello, unos con más ganas y volverán a retomar el suplicio, otros con menos y terminarán por abandonar, otros encontrarán a otra de sustituta lo cuál lo más probable es que termine peor que la anterior pues en estas segundas relaciones las etapas se suceden más rápido. Otros simplemente se sentirán aliviados.

Conocistéis a otras, os enrollastéis con vuestras mejores amigas, con vuestros compañeros de trabajo o estudios, intentastéis enamoraros de alguno que conocistéis en alguna discoteca esperando que el destino fuese precioso y bueno por una vez en vuestra vida. La desconocida de la clase de al lado pasó a ser vuestra enamorada, tuvistéis vuestra aventura con la novia de un amigo a escondidas... pasastéis tantas cosas que quién es ahora el que recuerda aquella chica con la que todo era genial.

Con la que estábais en el cielo, con la única que creíais que sería la unica que os hizo sentir así. Puede que alguno se vuelva a encontrar a esta persona, puede que alguno lo vuelva a intentar... hasta volver a romper. Puede que otro encuentre un segundo amor.

No os dáis cuenta de que es un circulo vicioso? de que nunca estaremos satisfechos... tan sólo importa el tiempo que aguantemos con cada relación... decimos que odiamos estas cosas... que son una mierda, que las personas son complicadas, que las mujeres no saben lo que quieren, que los hombres tampoco... odiamos llorar por estas historias pero la realidad es que lo hacemos, algunos varios dias... otros otra unidad de tiempo más larga.

Pero sabéis que, en realidad amamos estas relaciones, estos sentimientos que cambian una y otra vez. Nos encantan las historias con mal final, porque dan paso a otras... las unicas que no terminan mal, son las que aún no terminaron, no existe el final feliz. Pero nos encanta que sea así. Porque somos animales sociales, es la esencia de nuestra vida, es lo que nos hace sentir que estamos vivos, somos vivos. Sin estos finales viviríamos toda nuestra vida una historia inacabada, y eso no es vida. Vida es poder decir que habéis vivido muchas minihistorias, pues os aseguro que es lo mejor.

sábado, 7 de febrero de 2009

Aquel día inesperado.

Aquel día, aquel día... como hecho de menos aquel día... como hecho de menos...Serían las cuatro de la tarde, en esas horas cuando después de una buena comida siempre te entra el sueño. Cuando no tengo clase por la tarde, suelo dejarme caer en cama, e imaginarme que poco después estaré durmiendo, soñando contigo. Pero pocos días son los que no tengo clase por la tarde, y pocos son los días en que consigo soñar contigo.

Pero ese día justo cuando me habia quedado dormido, un compañero de mi piso me dijo que llamaron a la puerta que era una chica que preguntaba por mí. Yo salí a la puerta y allí estabas. No fui capaz de hablar, de repente todas las palabras que podría y querría decirte se enredaron en mis labios, haciendo una telaraña tan perfecta entre ellas, que ni una sola salió de ellos. Seguía mirando tus ojos, esos preciosos ojos que tanto me gustan. Y entonces esos ojos me sonrieron, sé que me sonrieron... en esa sonrisa delataban que se habían dado cuenta de que yo había enmudecido, y también mostraban que justo esa, era la reacción que habían estado esperando. En el momento en que me lo hicieron saber, ella entró en el piso sin decirme nada. Fue directamente hacia mi habitación. Paso primero y espero en la puerta a que yo pasara, simplemente obedecí, pasé y me sente en mi silla. Ella se dió la vuelta, y cerró la puerta, y con pestillo. Recuerdo perfectamente ese sonido, tan claro en mi mente como si fuese ella misma la que lo reprodujese haciéndolo tal cuál yo quería.

Te volviste a girar y me miraste, esta vez tus ojos eran más dificiles de leer. Aún seguía mudo, por la primera sensación y además por la nueva sensación de sorpresa e ilusión que se apoderó de mi. Te sacaste la chaqueta, la cuál cayó al suelo, no te importó, te acercaste hacia mí, me cogiste de la mano, me levantaste y me llevaste hacia la cama. Después de sentarme, también lo hiciste tu. Nunca olvidaré esa mirada, esa mirada que lo dijo todo.

A partir de ese momento, nuestros gestos y actos fueron el lenguaje de toda esa tarde, de toda esa noche... acercaste tus labios a los míos, pero sin llegar a tocarlos, y entonces giraron y me besaron la barba, subieron, bajaron, acariciaron mis orejas, mi cuello... mi boca se humedecía esperando el momento, y entonces llegó, y tus labios tocaron los míos. Tenía ganas de morderlos, de retenerlos allí para siempre... y nuestros labios empezaron a jugar como nunca, traviesos y a la vez románticos, ansiosos y salvajes a intervalos perfectos... y a estos juegos se unieron otros jugadores. A veces cambiaban de deporte, así pues nuestra equipación deportiva se fue reduciendo... nadie al desnudarme había producido en mi esa nueva sensación de excitación, nunca había sido un juego tan bonito quitarnos la ropa. Pero ese día me desnudaste más veces, porque los ojos con los que me mirabas me desnudaron una y otra vez, pues mi cuerpo no podía resistirse a ti. Cuando yo intenté sacarte la camiseta, tus manos me detuvieron, y las tuyas ocuparon las mías. Poco a poco, de nuevo jugando y con algunas travesuras de por medio, te fuiste quitando la ropa, diciéndome que tu cuerpo deseaba el mío. Eras preciosa, eras... perfecta.

La final había llegado, ambos equipos estaban preparados y deseando empezar el partido, marcar todos los puntos posibles, hacer todas las jugadas, probar todas las tácticas, y no rendirse hasta el último segundo. Fue perfecto.

Sabéis cuando tenéis una sensación increible de lo bien que lo pasastéis un día, o lo bueno que fue un libro para vosotros... esas sensaciones que te llenan de felicidad cuando recuerdas dichos momentos pero a la vez de primeras, no recuerdas los detalles y las acciones de estos, cuando al principio simplemente recuerdas sensaciones. Pues así me siento ahora.

Intentando recordar aquel momento, aquel día... aquellos detalles, aquellas acciones... conformándome con sentir esa sensación de vez en cuando... pero cada vez me cuesta más recordarla... como la hecho de menos.... como hecho de menos.... como hecho de menos ese sueño, ese sueño que nunca he vuelto a soñar. Como hecho de menos aquel día, aquel día en que no tuve clase por la tarde y pude dormir, y soñar contigo.

sábado, 24 de enero de 2009

Del tiempo, los sentimientos y el amor.

Dijo alguien alguna vez, que el amor es como la luna... o crece o decrece...

Son innumerables las personas que han intentado darle sentido a nuestros sentimientos, explicarlos de forma racional, y son muchos otros los que afirman que no tienen dicha explicación. He llegado a una conclusión, si estos son buenos da igual que sean racionales o irracionales, no merece la pena tratar de comprenderlos, solo merece la pena vivirlos y experimentarlos, asique porqué darle vueltas, vividlos.

En cuanto a la primera frase de esta entrada. Yo os diré cuando el amor se termina: cuando no crece. Cuando os despertáis una mañana, y se os pasa por la cabeza que no deseáis más a esa persona, que el día anterior, cuando no la echáis más en falta que el día anterior, cuando no estáis todavía más desesperados por verla, o por saber de ella que el día anterior... cuando creéis que no la necesitáis más que el día anterior.

El amor es una locura? Claro que es una locura, porque tan solo el echo de pensar que algo no puede parar de crecer, es una locura. Y es que parece que sientes lo mismo, pero a cada segundo que pasa notas como esos pensamientos adquieren más intensidad, más importancia... y ni siquiera tu mismo te crees que adquieran más... porque, qué ha cambiado? solo ha pasado el tiempo... no encuentras nada razonable para explicar ese incremento. Pero sientes que así es... y cuando miras al mañana, y te imaginas ese crecimiento continuo es entonces, y solo entonces, cuando te das cuenta de una cosa, inexplicable pero cierta.

Que estás loco por ella, y no sabes porqué, pero te encanta.

jueves, 15 de enero de 2009

Puntos suspensivos.

Me gusto salir esta noche a la terraza, para fumarme un pitillo. El frío, el miedo, el dolor, el amor, la pasión, el deseo, el sudor, el esfuerzo, respirar, cansarnos, tener sueño... todo esto hace que nos sintamos vivos a cada momento. Si sientes es que vives.

Cada momento es único, y cada segundo que pasa no lo volvemos a recuperar. Generalmente no nos damos cuenta de esto, y es cuando realmente lo hacemos, cuando más vivimos. Bastaría con estar al borde de la muerte a cada minuto, para vivir como nunca hubiesemos vivido. De verdad debemos tener eso muy presente, pues esta es la mejor manera de vivir.

Puede que no sea el momento de hacer muchas cosas, puede que hoy tuviese que haber cogido el anterior bus, puede que un pequeño detalle pase inadvertido y sea el causante de un huracán. Pero que más da, nosotros no lo podemos controlar todo, y es perjudicial para nuestra propia salud mental el querer hacerlo. Las cosas pasan, los sentimientos brotan... toda y cada una de las pequeñas acciones que han pasado a nuestro alrededor y no tan alrededor, nos han llevado o conducido a este mismo instante, a este lugar exacto... A veces es bueno preguntarse el porque, y otras innecesario. Algunas personas preferiran saber de donde vienen... para otras lo más importante es hacia donde van... y otras prefieren el "carpe diem".

¿Cuál es la mejor manera de vivir? Nadie lo sabe, y nadie nunca lo sabrá. Empecé a escribir, y a intentar aprender todo lo que pudiese, para intentar sacar algo en claro de todo esto... de vivir, de los sentimientos... y cuanto más crees saber, más confuso te encuentras. Apenas sé quién soy, que me depara el futuro, quién es más importante para mí... pues cada vez que creo saberlo, todo cambia.

Tenia razón Socrates cuando dijo "Sólo sé que no sé nada". Realmente creo que es la frase más sabia, que nunca nadie podrá decir jamás. Y si no sabemos nada, tenemos que buscar otra manera de conocer... ¿intuición? ¿instinto? ... aplicando la que voy a llamar La frase, no os podría contestar a esto, a esto ni a nada... asi que volveríamos al mismo punto de partida.

Debemos pensar por lo tanto, que hay cosas, que simplemente se saben, y se aceptan... algunas tienen demostraciones... otras aún no, y quizás nunca la tengan... pero porque "rayarse". Cada uno es un mundo... podria decir que lo único que importa es la felicidad... pero realmente es eso lo que importa? ... ya no estoy tan seguro...

Puede que dos palabras asomen en el horizonte de mis pensamientos... MOTIVACIÓN ... MEJORA. Aunque aun no están muy claras... quién sabe. Y pensando todo esto, me doy cuenta de lo insignificante que soy... el poco tiempo que se nos concede... y la putada de que nadie nos ha dejado en un manual como vivirlo, ni tan siquiera quienes somos, que triste no? ... pero yo sonrío, me encanta ver a la gente sonreir... no es lo más bonito del mundo? ... no sé que opinaréis vosotros... pero hay algo dentro de mí que dice "Sonríe, nunca dejes de sonreír".

lunes, 15 de diciembre de 2008

Guerra de globos.

Llegamos a la fiesta, ya llevabamos unas copas encima, y se notaba. Mi amigo y yo, no fuimos invitados, en principio, sólo ibamos a timbrar para que bajasen sus amigas, pero finalmente subimos.

La fiesta estaba montada en una pequeña cocina, con una mesa redonda no muy grande, que sostenía las copas y las botellas. En esta pequeña habitación lo que llamaba la atención era un enorme televisor, donde estaban poniendo un programa de teletienda común a esas horas de la noche. Aunque sólo eran tres chicas para dicha fiesta, toda la cocina estaba decorada con globos, y además de que ésta era pequeña, la fiesta se desarrollaba en un bajo sofa, y un par de sillas, alrededor de la mesa y la televisión.

Lo cierto es que las tres chicas de dicha fiesta, tenían buen tipo, y todas eran guapas. A continuación de nuestra llegada, empezaron a hablar con la pareja formada por nuestras amigas, las que nos llevaron hasta el piso. Mi amigo y yo nos miramos, sin saber ambos, ni comprender su idioma de habladurías, con una sonrisa cada uno en la boca, y unos cuantos guiños, para afirmar que teníamos buenas vistas.

Hasta que un aleteo de una mariposa, desató la guerra. Y es que un globo paso por mis manos, y no pude hacer otra cosa que tirarselo a ella. No era la más guapa del lugar, ni la que más llamaba la atención, pero tenía algo, algo escrito en su persona que era como una diana para mí.

En un instante, terminamos los dos, tirados en el sofa, golpeándonos con todos los globos que fuesemos capaces de coger... se escuchaban explosiones de globo por otras partes de la cocina, pero no habia nada que nos detuviese, nosotros seguiamos buscando armas, y atacando... iba abrigado, pues fuera hacia frio, y no me habia sacado nada, empecé a sudar por el esfuerzo, pero ni aun así paré, y ella tampoco... la lucha continuo hasta la extinción de los globos, declarando ella que había ganado.

Después de tomar aliento, e incitar al resto de la gente a que nos fuesemos a algún local, abandonamos el piso.

No soy capaz de encontrar las palabras para describir lo que sentí en dicha guerra de globos... sólo se me ocurre... objetivo, atacar, no parar, seguir, golpear, tocar, acercarse, reír, buscar globos, seguir... felicidad... durante unos instantes, sabía exactamente lo que quería, y no me importaba nada más, simplemente lo hacía, no pensaba en nada, solo en coger globos y continuar la pelea, me sentía orgulloso de saber lo que quería, de tenerlo claro, de no dudar... me encantaba esa sensación, de ,durante esos instantes, hacer exactamente lo que pensaba. Me sentí feliz. Hacia mucho que no obtenía esa sensación, de querer estar en ese lugar, realizando eso, justo en ese momento, fue... perfecto. Fui feliz. :)

Guerra de globos...