...tan cerca y a la vez tan lejos...
Supongo que me gusta lo imposible, quizás incluso cuando algo me parece demasiado fácil, soy de esas personas que tratan de complicarlo, como si se tratase de un problema de matemáticas tan fácil que te autoconvences de que tiene que tener algo más.
Así, si algo no tiene problemas, soy yo el que se los pone, y claro, estos al fin y al cabo, pasan a ser los más complicados. Pero, aun por encima, debo de ser un tipo afortunado, porque no me gustan las cosas fáciles no, me gustan las difíciles, claro. Esas de mirar pero no tocar, esas de si, pero no...
Que sería ,mi vida, sin estas cosas... supongo que todo esto me ha hecho ser un tio pesimista, solo he conocido una fortuna, y ya la he perdido... y sinceramente, quiero más...
Pero todas las cajas que abro traen sorpresa, y se convierten en armas de doblefilo para mí, pero bueno... me he logrado autoconvencer que soy el típico tio gilipollas, al que le pasan estas cosas.
El típico tio que es un desgraciado de la vida, que no tiene suerte, que se enamora de alguien imposible, que baja de casa con sus pantalones nuevos y un coche le salpica, el tipico tio que se encuentra cinco euros y le roban la cartera, el que pierde el bus por mirar a alguien pasar, al que se le cuelan en todas las colas...
El típico tio......depresivo tootal.
Pero existen pequeños momentos, milésimas de segundo quizás, en las que soy feliz, y durante esos momentos me convierto en optimista. Porque... cuando el coche me salpicó, estaba lloviendo; que al pasar la calle, un segurata le devuelve su cartera y un monedero que supuso que era mío; que gracias a que perdí el bus, me encontre con ella; que gracias a que se me colaron, se terminaron las entradas para la peli de acción y fuimos a ver una de miedo, cojonuda... porque lo imposible, se enamoró de mí, en una noche improbable...
Aunque esto, solo es una historia, o quizás otro sueño...o quizás...
...ojalá sea, algo más.