jueves, 26 de abril de 2007

Historias del imperio del sueño

“Días extraños, donde el tiempo se alarga… no me quieres, pero a veces, algunas noches, algunos momentos, me dejaste poseerte, y son esos momentos cuando me vuelvo mágico y fabrico para ti ese precioso sueño, en el cuál espero que te quedes mucho tiempo, pero entonces despiertas… Y ya no soy tuyo.

Sé que te gustan mis sueños, pero qué son, sino ilusiones… Me muero porque entres en mi reino, y vuelvo a morir cuando te vuelves a ir. Todos los días pido, que entres en mi mundo y te quedes un rato, para de nuevo intentar conquistarte, pero a veces ya no vienes y cada vez te vas más pronto, hasta que me abandonaste…

Aún soy capaz de hacer esos sueños, porque cuando te veo, vuelvo a sentir esa magia, que siempre he sentido, y no se debilita con el paso del tiempo, sino que parece que se fortalece… pero tú pareces tener otros sueños, visitar otros mundos…quizás te cansaste del mío, quizás nunca te gusto y sólo estabas de paso, pero yo sigo esperando en la parada, para recogerte, y el día que te dejes caer, recordarás los sueños pasados, te asombrarás con los nuevos, y tendrás que volver a decidir si te vas o te quedas…

Pero pase lo que pase, yo siempre tendré sueños para ti, porque una vez los tuyos me conquistaron a mí, y tan sólo deseo que se vuelvan a fusionar con los míos…”

1 comentario:

Etèria dijo...

Es difícil aceptar que los sueños de otro ya no son los mismos que los nuestros. Sigue soñando, siempre, con ella o sin ella, piensa egoístamente en ti y deja que ella vuele si es su deseo para que si un día decide volver a soñar a tu lado esos sueños no lleven consigo el peso de la culpa, la congoja, los reproches… Solo así podras soñarla nuevamente.